EL PROBLEMA

Las multinacionales son las grandes ganadoras de la globalización. Se benefician plenamente de los servicios públicos financiados por el Estado (infraestructuras de transporte y comunicaciones, educación, salud pública, etc.) pero prácticamente no contribuyen a su financiamiento. Merced a hábiles manipulaciones contables, alojan gran parte de sus ganancias en paraísos fiscales donde tributan casi nada.

EVASIÓN FISCAL DE LAS MULTINACIONALES

Las multinacionales se destacan en el arte de ocultar sus ganancias en paraísos fiscales para evitar pagar impuestos. Para ello, cuentan con la asistencia de prestigiosas consultoras (Deloitte, EY, KPMG, PWC, etc.) que les proporcionan soluciones de optimización fiscal llave en mano. Estas tramas, ideadas por especialistas que cobran millones para perder miles de millones, se basan siempre en la misma filosofía: trasladar artificialmente la mayor ganancia posible a paraísos fiscales donde se tributará poco o nada.

Las multinacionales suelen tener su sede en un país y filiales en otros. Estas filiales se dedican a la venta de productos y servicios entre sí. Es habitual que manipulen estos precios de transferencia para minimizar las ganancias registradas en países con impuestos altos e inflarlas en los países con impuestos bajos. Debido a que no se puede cargar con impuestos dos veces a un mismo beneficio, si una ganancia se grava en un paraíso fiscal al 0%, no tributa cuando se repatria al país en el que la multinacional tiene su sede.

La investigación y la innovación son ahora uno de los principales motores de la creación de riqueza. Estas innovaciones están protegidas por patentes. Estamos hablando de propiedad intelectual. El titular de la patente recibe una remuneración cada vez que una empresa explota su innovación. Lo único que tiene que hacer una multinacional es domiciliar sus patentes en un paraíso fiscal y pagar por el uso de esas patentes para trasladar artificialmente sus beneficios a una jurisdicción donde tributarán poco o nada.

ENTENDER LA EVASIÓN FISCAL EN 2 MINUTOS

Cómo Apple trasladó artificialmente sus beneficios a paraísos fiscales / Extracto de la película «Tax Wars».

FRENTE A LA EVASIÓN FISCAL

La evasión fiscal existe desde que existen los impuestos. Pero adquirió una nueva dimensión con la globalización de la economía y la liberalización de los movimientos de capital en la década de 1990. A partir de los años 2000, quedó claro que estaba alcanzando proporciones alarmantes, como documentó la pionera Red por la Justicia Fiscal (TJN). Muchas ONGs pasaron a abordar el problema. Pero recién a partir de la crisis financiera de 2008, con los déficits públicos y el desempleo, los países ricos decidieron ocuparse de la evasión fiscal de las multinacionales.

LA GÉNESIS DE ICRICT

En 2012, el G20 pidió a la OCDE -organismo principalmente de países desarrollados- que encontrara soluciones para poner fin a las malas prácticas de las multinacionales. Economistas y activistas de varias ONGs no tardaron en darse cuenta de que el futuro de la fiscalidad internacional podía estar en juego en este club tan selecto. Entonces, ¿cómo podemos influir en las negociaciones para que puedan conducir a una reforma ambiciosa y a la vez atenta a los intereses de los países del Sur? Se adoptó rápidamente por la idea de crear una comisión independiente que reuniera a expertos de alto nivel capaces de influir en las decisiones tomadas por los gobiernos y las instituciones internacionales.

ICRICT

Harán falta dos años para identificar, convencer y reunir a catorce personalidades de alto nivel dispuestas a poner su peso detrás de una reforma de la fiscalidad internacional de gran alcance. La Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT) se creó en 2015. Cuenta con catorce miembros de todos los continentes. Entre ellos economistas, juristas y exlegisladores. Cuenta con el apoyo financiero e intelectual de catorce ONGs. Los comisionados son completamente independientes en sus acciones y posiciones.

CONTRA LAS PRÁCTICAS DE LAS MULTINACIONALES

El Impuesto Mínimo Global a corporaciones representó un paso importante en la cooperación internacional para poner fin a las prácticas abusivas de las corporaciones multinacionales.

 

Lo acordado internacionalmente fue un piso del 15%, con algunas excepciones que podrían llevar la tasa efectiva del impuesto incluso por debajo de ese porcentaje. Por este motivo, ICRICT sostiene que el impuesto mínimo debería establecerse en el 25% -el promedio en Europa- y sin excepciones.

Abandonemos la ficción de que Google Irlanda, Google Francia y Google Colombia son entidades diferentes. Las multinacionales son entidades económicas que tienen el planeta como campo de juego.

 

La imposición unitaria consiste en tomar todas las ganancias mundiales de una empresa multinacional y redistribuir el producto de la tributación en función del volumen de negocios realizado en cada país. Esta es la otra medida clave del acuerdo de la OCDE.

SIN DUDA UN PASO ADELANTE, PERO

El impuesto mínimo global y la imposición unitaria suponen un gran cambio de filosofía. Pero para los miembros de ICRICT esto sólo puede ser un primer paso. La tasa mínima del 15% propuesta por la OCDE es inadecuada. Debería aumentarse al 25%. Lo mismo ocurre con la imposición unitaria que por ahora involucra sólo a un centenar de multinacionales. Sobre la base de su éxito inicial en materia de fiscalidad de las multinacionales, ICRICT aboga ahora por una revisión de la tributación de las grandes fortunas personales.

Al igual que las multinacionales, los superricos escapan en gran medida a la fiscalidad ordinaria. Según el Observatorio Europeo de Impuestos, un tributo coordinado internacionalmente para que los menos de 3000 individuos más ricos del mundo pagaran por año el equivalente a 2 % de la su riqueza generaría unos 250 mil millones de dólares en ingresos suplementarios.

¿AÚN NO HAS VISTO LA PELÍCULA?